Momentos en poesía
La poesía está hecha de momentos. Y cada momento tiene su
poesía, su poema, su obra; una canción. Entre murmullos, gritos, susurros, y
violentas mareas verbales; sonríen los seres que muestran la verdad hecha
trizas, abstraída, apreciada. Porque, sinceridad hace falta al mundo, pues,
entre oculto y culto, reserva y expresión, sólo hay palabras y las letras ríen.
Ellas no se apagan ellas nunca nos dejan. Y nunca nos dejan caer en la pobreza
de mendingar aprendizaje, experiencia y percepción. Siempre dejan un espacio
para la sensación, los sentimientos, y cada emoción que se mueve por el mundo;
y en el preciso instante se crea la voz. Voz que además de brillar, canta,
recrea, armoniza y cultiva amor.
Es normal y complicado de explicar, como un día la nada nos
parece ruido y, al otro, es un campo de sinfonías transitorias. Que se atenúan
unas con otras llevando las personas a un estado de ascensión melódica. Y otros
días, lo supremo; indescriptiblemente sublime, parece vacío y más que nada, más
que todo, un universo, miles de versos; puras frases, letras, palabras y más
letras. Que acompañan las ideas que nos extasían y nos merman entre alegría,
esperanza, colores resonantes, sabores trascendentes, aromas vibratorios, y de
lo inexplicable miles de conversaciones nos motivan a expresar lo inexpresable
y asombroso que llega a ser nuestra mente. La imaginación y creatividad que hoy
se crea, no es igual que mañana, no será igual que ayer, y cada segundo cambia;
pierde y gana, crece o se acaba. Cambia, se empaña, se nubla.
Pero siempre podrá pensarse, que un día todo estalla, y nos
encantamos por la profundidad y la esencia que envuelven las palabras tan
marcadas... Por esta vida.
«Por cada momento que se hace poesía un poeta llora un poema nace.»
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