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La voz de su corazón

Decían, que nunca habían escuchado la voz de un santo. Decían, que nunca habían, siquiera, escuchado la voz de él. Decían, que lo conocían. Decían, que sabían quién era. Con tantas voces, nadie imaginaba que en un segundo tantas emociones hablaran. Nadie creía que podían escuchar, de verdad, a un corazón expresarse. Y esa bellísima voz se volvió el centro de tantos críticos en el auditorio. No hallaba el orador a quien ver, pero no hacía falta; a todos llegaba su esencia de ser, su forma de ver y de creer, sus deseos, todos se podían percibir. No había nada que compartir, cuando a todos pertenecían esas palabras. Palabras de fe, de amor y con cariño. Que te hacen sentir tan diminuto como un niño, viendo con admiración, con dulzura, con color al responsable de tu vida, de tu sentir, de tu expresión. Oyeron, la voz de ese señor. Algunos lloraron, rieron, gritaron, pero nada se escuchó, nadie habló, cuando terminó la canción, si q...

¿Qué sería del mundo sin la música?

¿Qué sería de nosotros sin sonido? Nuestras acciones producirían algún ruido, ¿otros seres enfermarían al oírnos? sabiendo que no sentimos lo que hacemos. ¿Qué sería de nosotros sin la expresión de la palabra? Si las barreras no existieran, no buscáramos de acercarnos. Si todo fuese tan natural, tan fugaz, tan insensato... Que diera lo mismo si ser vulgar o imaginario, estacionario o caprichoso, un animal o un ser humano. ¿Comprenderemos el valor, el poder y el dominio que  ejerce la música en nuestro espíritu? Calmar los tiempos, mermar pensamientos, alterar lo cierto, expresar lo irreal clarificar lo  honesto. Una adicción, un camino, un destino, que aún no comprendo. Seguir un arte del que no se puede hablar, un arte que habla de sí mismo, en todo momento. Un arte que no escucha, pero se entiende, se traduce, se ama. ¿Qué sería de nosotros sin esos sonidos alternados? Hechos historias, palabras y vida.

Una forma del pensamiento.

Solo el que voz tiene puede hacer sentir. Y es que los pensamientos también son escuchados. No solo hablamos con palabras. No solo vivimos de ideas. La expresión es automática, natural y necesaria, Es la vida que se crea al dejar salir un poco de ti. Si pensáramos lo suficiente no razonaríamos, Es que analizar es cosa de filosofía Y soñar es ser muy idealista, La intelectualidad se rige por saber hacer las cosas, Procesar rápidamente lo que se tiene que ejecutar. Y si esa persona que vive en mi cabeza no existiera, ¿Yo tendría vida dentro de mí? ¿Cómo piensa el que no escucha? si no posee una voz interior. Qué será imaginar, para el que está acostumbrado a ver. Y aquel que tampoco ve, ¿Cómo hace para ser feliz? ¿Qué placer persigue aquel que sus sentimientos no pueden ser excitados? ¿Habrá hombres que vivan y piensen sin saberlo? Que no posean barreras ilusorias de tiempo. Que no necesiten de un chiste para sonreír, Que en verdad lo que sientan sea expresado, inmed...

Equilibrio sonoro.

La música es el arte que genera equilibrio, transforma los mundos, conecta dimensiones, Da sensaciones que no pertenecen a ninguna parte. La vida es tan corta como una canción, Pero la cantidad de melodías, todo lo que se puede experimentar en ella, no posee valor alguno. Hay errores, hay caídas, hay vencidas, ganadas, hay viajes... ¿Cómo se sabe cuándo terminará una canción, cuándo iniciará otra? El mundo es una gran mezcla de ideas, de realidades, de arte. Existirá un color que no pueda ser imitado por una melodía, o una voz, una palabra, o una letra que no pueda ser representada por el sonido, por esa forma silenciosa de llegar a la mente y allí quedarse, resonar hasta el cansancio, cambiar y distorsionarse, ¿Cómo se representa eso? A cada sensación inconsciente, de una realidad transparente, pura, pacífica, caótica, corrupta, amada, soñada, tan alimentada por el ego, por el valor, tan discriminada por el hombre, y amada por los que aún tienen una pizca de Dios.